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11.5.19

Adquisiciones | A que no puedes comprar solo uno

He llegado a la conclusión de que los libros son como las papitas: no puedes comprar solo uno. Si te dejas llevar, terminas comprando un montón, hasta que la pila se vuelve demasiado alta y termina por derrumbarse y tú, como el apasionado de las letras que eres, continúas adquiriendo y adquiriendo, llenando toda la estancia de historias, sin poder parar. 

Y como lo comenté anteriormente, al mudarme de ciudad solo traje algunos libros, y por ello he estado comprando libros para volver a formar mi biblioteca personal. Algo que disfruto mucho de estar en Mérida, es que acá hay más opciones para comprar libros de segunda mano, cosa que me encanta, porque además de ser baratos, tienden a esconder secretos. Bueno, a mí me encanta pensar en las manos que los sostuvieron antes. Lo cual me lleva a estar aquí, en este momento, para mostrarles todas las nuevas preciosuras que son parte de mi colección.


Andaba danzando por la plaza cuando me topé con una tiendita llamada Redicom, que es una disquería muy bonita y vintage, con discos de vinil super cutes, películas en dvd y vhs todas preciosas que me pegan justo en la melancolía. Y en una de esas, encontré libritos de segunda mano y pensé: De aquí soy.

10.1.17

Reseñas | Aura - Carlos Fuentes



(…) dicen que la soledad es necesaria para alcanzar la santidad. Se han olvidado de que en la soledad la tentación es más grande.


Cuando iba en bachillerato, la maestra nos escargó leer este librito. Parecía que sería muy fácil leerlo dada su longitud... ¡No pude estar más equivocada! Recuerdo que la lectura me pareció increíblemente lenta, muy pesada y que me daba un sueño terrible cada vez que lo tomaba entre mis manos. No sé cómo, pero lo terminé y no entendí mucho. Con la ayuda de la maestra y de los compañeros, desmenuzaron el libro y al fin pude entender de qué iba. También nos ayudó que nos mandara a investigar cosas de reencarnación y vudú.

En fin, que después de tanto tiempo, me decidí a retomarlo para ver qué me decía ahora mi cerebro lector. Así que acá vamos.

Porque este libro es weird as fuck
Extraño. Oscuro. Ocuparía esas dos palabras para describir y sintetizar Aura, de Carlos Fuentes. Veamos, supongo que no hay mejor forma que comenzar a reseñar este libro hablando del comienzo: Felipe es bueno con el francés, vivió fuera de México un tiempo lo que le hizo mejorar el conocimiento del idioma y está buscando trabajo. Sentado, tomando un cafecito, encuentra un anuncio en la sección de Avisos del periódico: encaja en el perfil, pero no se anima a ir por el trabajo. Al día siguiente, las especificaciones del empleo son casi perfectas. Parece que está diciendo: Se solicita a Felipe. Después de mucha vuelta, Felipe decide ir por el empleo. Así es como termina en casa de la Señora Consuelo, una vieja arrugada que apenas puede levantarse de su cama.

Sin siquiera solicitarlo, apenas aceptado el trabajo, sus cosas ya están en la casa y tiene habitación designada. Felipe nota que la abuela es un poco rara, que en su habitación siempre hay muchas velas; escucha un griterio de gatos un poco extraño y nota que apenas se puede ver en la casa. Nunca hay luces encendidas, todo rebosa humedad y vejez. Excepto alguien: Aura, la sobrina de la señora Consuelo. Aura tiene ojos verdes, ocupa vestidos verdes, es la criatura más angelical y divina que Felipe ha visto en la Tierra. Así, entre la traducción de las cartas y memorias del difunto esposo de la Señora Consuelo (que es el trabajo en verdad) y las comidas compartidas con la dueña de la casa y con Aura, Felipe va descubriendo poco a poco algo oculto en él mismo, algo de lo que no tenía idea alguna.