22/4/15

Héroes de la repetición

Hola, gente bonita :)

Hace más de una semana, estaba haciendo zapping porque me resistía (inútilmente) a este aparatito tan chachi llamado laptop, cuando de pronto me encontré con un programa del Canal 22 que me llamó mucho la atención. Iba de libros y se llamaba Triángulo de letras. Los invitados del programa eran escritores de cuentos infantiles, por lo que estaban charlando sobre la satisfacción que les da el convivir con sus lectores. Uno de los autores (de quien no pude captar el nombre), mencionó que su prueba de fuego es que los niños tomen su cuento y lo lean una y otra vez, así como él solía leer y volver a leer sus cuentos favoritos.

Seamos niños, jóvenes o adultos, a veces nos enamoramos y empatizamos tanto con una historia que la hacemos nuestra incontables veces. Ellos usaron una denominación que me encantó: héroes de la repetición.

Me vi a mí misma, leyendo incontables veces mis cuentos de Disney y El principito de Antoine de Saint-Exupéry. Desafortunadamente, de pequeña no leí mucho, así que son pocas las obras que fueran parte de mi infancia. Sin embargo, ya de grande, leí muchas veces Harry Potter; al menos hasta el cuarto libro, que era el último publicado por aquellos tiempos. Poco después se vinieron muchos libros, pero el gusto por la lectura se dio en primer lugar, por el ejemplo de mis hermanos lectores, y en segundo, por el amor genuino que sentí por esas historias.
Como los autores decían: para crear grandes lectores del futuro, necesitamos tener grandes lectores hoy. Y eso lo lograremos fomentando la lectura, enseñándoles que si un libro nos encanta, jamás se nos hará aburrido o pesado leer.

En las escuelas, se les pide a los niños y adolescentes leer clásicos. Yo misma tuve que leer La Iliada y El Quijote, los cuales me aburrieron a morir. No estoy diciendo que no sean buenas historias, pero cuando tenía entre trece y quince años, no eran precisamente el tipo de historias que buscaba. No lo son, aún. Mi cerebro lector aún no está listo y no lo voy a obligar. Poco a poco vamos expandiéndonos más, así que pienso que todos deberíamos leer lo que nos embona en el momento y poco a poco, explorar otros géneros, otro tipo de textos. Si no estamos contentos o realmente interesados en nuestras lecturas, podemos leer por leer sin sentir ni comprender.

Por eso los niños repiten sus lecturas, por que se enamoran de esas historias, y nosotros también podríamos hacerlo, no hay nada malo en ello. Existen muchos libros por leer y ni con diez mil vidas alcanzaríamos a leerlos todos, así que no pasa nada malo si de vez en vez, volvemos a leer aquellos libros que tanto nos enamoraron.

Para despedirme, solo quiero hacer una pregunta: ¿ustedes fueron o son héroes y heroínas de la repetición? ¿Qué libros leen y vuelven a leer? ¿Cada cuánto tiempo lo hacen? He conocido a personas del mundo bloggeril que jamás vuelven a leer un libro que ya leyeron porque hay muchos libros más por leer. En lo personal, no podría hacer eso. 


Yo, heroína de la repetición
i. el principito – antoine de saint-exupéry
ii. harry potter y el prisionero de azkaban – j. k. rowling
iii. carmilla – joseph sheridan le fanu
iv. el vampiro – john william polidori
v. el perfume – patrick süskind
vi. crepúsculo – stephenie meyer
vii. harry potter y la orden del fénix – j. k. rowling

Me despido por esta vez. Adieu!

12/4/15

Reseña | Y por eso rompimos - Daniel Handler

Autor | Daniel Handler
Titulo original | Why We Broke Up
Editorial | Alfaguara
Páginas | 360
ISBN | 8420413275
Te entrego esta caja, Ed.

Dentro está todo.

La entrada de cine para ver la película en la que nos dimos nuestro primer beso, aquella nota tuya que tanto significó para mí, una caja de cerillas ahora vacía, los pendientes que dejaste en mi taquilla, una semilla que nunca brotará porque no pienso ponerla en agua, el peine de aquel hotel donde perdimos el sentido… y algo más, el plano que dibujamos para intentar asistir a mi fiesta y a la tuya, tan incompatibles como nosotros, la entrada a tu partido de baloncesto, al que preferí no ir, la goma con la que me recogí el pelo la primera vez que cocinamos juntos, todos estos pétalos, ya secos, y el bolígrafo con el que te escribo esta carta.

Te devuelvo la caja y todos los recuerdos que contiene, Ed.

Aquí la tienes. Toda nuestra historia.

Toda la historia de por qué rompimos.

Opinión Personal:
Apenas puedo recordar lo que hice con el chico que me gustaba… lo cual fue nada. ¡Ja ja ja ja! )’:

(Des)Afortunadamente, Min se acuerda de todo y colecciona algo pequeñito de todas las salidas que tuvo con su novio Ed. Pues sí, no sé si es muy sentimental o muy creepy. El punto es que, cuando las cosas salen mal y la relación termina, Min toma todos esos objetos que coleccionó, los pone en una caja y se los va a dejar a Ed con un montón de cartas para que sepa por qué rompieron, que ha sufrido por él, que está dolida y ardida, que lo quiere y lo odia.
Sí, señoras y señores, así es nuestra protagonista: Min Green. Es una adolescente, con muchas hormonas, muy voluble y según mi parecer, muy egoísta. Min ama las películas viejas, es muy fan de una actriz de la que ya no recuerdo el nombre, le gusta coleccionar afiches de películas e ir a los cines que proyectan este tipo de pelis. Cuando termina con Ed, llama a su mejor amigo, Al, la pasa a buscar en la furgoneta y hacen un trayecto por la ciudad, paran en su cafetería favorita (para que Min termine de escribir sus cartas) y vuelven a tomar rumbo hacia casa de Ed Slaterton. Esto lo sabemos al final, ya que Min está a punto de contarnos la verdadera razón por la que rompió con Ed.
Lo más curioso (yo diría ridículo) de la relación de Min y Ed, es que no se basa en nada. Min y Ed no tienen puntos en común, Min anda en sus rollos y Ed en los suyos, los amigos de Min y los de Ed son diferentes; mientras Min es todo cine y fangirling, Ed es fiestas y diversión todo el tiempo. Yo no creería en un futuro para ellos si fuesen mis amigos. Ed ve a Min en una fiesta, le gusta y la besa; la relación inicia, la locura del romance juvenil crece y nos encontramos con una relación ya fracasada.
Min va contando cómo se encuentran, cómo terminan gustándose y sobretodo, cómo es que las cosas empiezan a salir mal entre ellos. Ahí es donde me comienza a fastidiar la historia: hay algo en Min que no termina de agradarme. Recuerdo todas las cosas que quería hacer y todo lo que hizo junto a Ed y me doy cuenta de que, en su mayoría, esas actividades se relacionaban con ella y con lo que le gustaba. Ed intentaba encajar, ser fluido en todo lo que era normal para Min y extraño para él. En cambio, las pocas veces en las que Min fue a las fiestas a las que Ed quería ir, se la pasó mosqueada, enfadada y desencajando. Sí, quizá las fiestas y los amigos de Ed no iban precisamente con ella, pero al menos tendría que intentar ser parte de su mundo ¿no?, después de todo, él sí estaba siendo parte del mundo de ella.
Luego está el otro tema: cuando Min empieza a salir con Ed, va dejando atrás a sus amigos, poco a poco. Al es quien se queda más atrás. Yo pensé, en cierto momento, que Min reaccionaría y que se daría cuenta que Al era su alma gemela. Pero no, al parecer quería ir por lo difícil y más llamativo, así que escogió a Ed y Al fue quedándose, especialmente cuando Min se percató de que su amigo estaba enamorado de ella y este quedó en la friendzone.  ¿Por qué los chicos también tienen que ser mártires? Carajo, no vas a la friendzone solo porque sí; si ella o él no te acepta, entonces aléjate, y no sufras creyendo que algo va a pasar si ya te dijeron que no pasará nada porque la protagonista está enamorada del tío guapo que es súper guau y popular. Ahora, que si prefieres ser solo un amigo y no esperar nada más, como creo que es Al, entonces no hay problema.
Al se queda junto a Min y responde cuando lo necesita. Más leña para la hoguera en la que quemaré a Min. En fin, que ya veía venir el final y no tanto porque Min lo dijera en la primera página, si no por cómo inició su relación y la falta de interés de la protagonista en Ed. Aunque Ed también era toda una fichita y se ganó mi desinterés gradualmente.
Realmente no sentí mucha pasión por saber cómo continuaba la historia. Y por eso rompimos pertenece a esos libros que muchos aman y que me disgustan; esos libros a los que no les veo la belleza desbordante que muchos han visto. Ni siquiera me gustaron las ilustraciones que representan cada uno de los objetos que Min guardó y entregó a Ed en una caja llena de recuerdos. Lo que sí me gustó, fue que estuviese escrito por cartas y, en cierta parte, me agrada la idea de alguien coleccionando recuerdos físicos de momentos importantes, aunque tendría que ser una relación preciosa que me fascinara para no considerarlo tan creepy.
En conclusión, no fue precisamente el mejor libro para iniciar el año. Curiosamente fue el primero que leí en el 2015 y hasta hoy, 11 de abril, he hecho la reseña. Así de mosqueada me dejó.


Las últimas cerillas fueron mi única luz, lo único que me quedaba, y luego esas cerillas, esas que tú me diste, cabrón, esas murieron y se convirtieron en nada también.

4/4/15

Reseña | Nadie como tú - J. A. Redmerski


Titulo original | The edge of never # 1
Autor | J. A. Redmerski
Editorial | Planeta
Páginas | 480
ISBN | 840-812-330-0
Camryn tiene veinte años. Ahora que ha acabado sus estudios, está a punto de entrar en una nueva etapa de su vida. Le espera un trabajo, la ciudad y compartir piso con su mejor amiga Natalie. A veces duda de que esto sea lo que realmente quiere hacer, a ella le gustaría vivir una aventura, embarcarse en algo diferente, sobre todo tras la trágica muerte de Ian, su gran amor.
Pero todo cambia justo antes de su primer lunes de mujer adulta. La vida se le pone del revés. Natalie ya no es su amiga, ya no tiene donde vivir, tendrá que volver a ser dependiente de su madre… Todo esto no es lo que había imaginado, así que toma una drástica decisión: irse. A la mañana siguiente toma un bus y allí conocerá a un misterioso chico, Andrew, con el que poco a poco irá congeniando. ¿Será él su media naranja?

Despotrique:
“Nadie como tú” es uno de los libros más tontos, secos y aburridos que he leído. Iba por las doscientas páginas cuando me salté a ver las últimas palabras y terminé leyendo la última cuartilla. ¡No pude evitar poner los ojos en blanco! Final Disney, final Disney. Pero vale, un final Disney no está tan mal; lo que sí está mal es que me prometan que este libro trata de un viaje en el que los protagonistas se encontrarán a sí mismos, que encontrarán seguridad y amor, que tendrán diversión y se liberarán de las cadenas que se han impuesto a sí mismos. Pues menuda mentira la que nos cuentan en la mini-sinopsis de cuatro líneas (la del libro, porque la de goodreads está sustanciosa).

“Todo viaje es una aventura en la que a veces tienes que romper con todo, perderte, arriesgarte por tus sueños. Déjate llevar por el corazón; el amor te está esperando en alguna parte. ¡Sal a buscarlo!” 
REVÉLATE, LIBÉRATÉ, ENAMÓRATE. ¡ATRÉVETE!

Sí, atrévete a ir de viaje sin un destino fijo con el primer chico guapo que te coquetea en un autobús. Y después, deja que las cosas se suban de tono, coge con él y encontrarás tu lugar en el mundo. ¡La vida no es así de fácil! 

Camryn Bennett. Tiene 20 años y es toda una mártir. Su novio de preparatoria murió en un accidente automovilístico, su siguiente pareja le puso los cuernos, su hermano está en la cárcel y su madre es una vieja que no deja de joder. Sí, ésa es la vida tan angustiosa de Camryn. Un día, la chiquilla sale con su mejor amiga y el novio de ésta a un bar; Cam conoce a un fulano y sube a la azotea con él, entonces el novio de su amiga se pone celoso, sube su actitud de macho dominante y le confiesa a Cam que ha estado enamorado de ella desde chamquito. ¡EL DRAMA, señores y señoras! La vida de Cam se derrumba cuando le dice todo a su mejor amiga y ella no le cree; a partir de ahí, Cam se cansa de todo y abandona su trabajo de una semana (se parece a mí, que duré cuatro días en mi último trabajo), toma un autobús y se larga y deja todo atrás. Eso me huele a ser infantil y huir de los problemas, no afrontar la vida y las consecuencias de nuestras acciones.

Estando en el autobús, Cam conoce a un fulano muy guapo al que le echa el ojo: Andrew Parrish. Muchas podrán amarlo y jurarle amor eterno, pero a mí no me gusta nada. A los ojos de Cam es perfecto, y ella a sus ojos es igual. Él es Orfeo y ella, Eurídice. Para mí, son señor patoso y señora patosa.

Según esta historia, ambos encontrarán su camino en la vida, se atreverán a hacer cosas increíbles y, aunque no lo dicen específicamente,… *explotan los fuegos artificiales* …¡COGERÁN MUCHO! Porque, mis queridos, eso es lo que pasa aquí: cierto que la disque atracción empieza a ocurrir a la mitad de la novela, pero su primer cariñito sexual lo hacen por esas páginas también.  A partir de ahí, es todo miel sobre hojuelas y Andrew no para de llamar nena a Cam. ¡Qué fastidio!
Al final de cuentas, terminé saltándome los párrafos que solo contenían la palabrería de Camryn y de Andrew (porque ambos son narradores) y solo leyendo los diálogos. La verdad es que no soporté a ninguno de los dos. Pensé que sería un libro en el que ambos se tirarían a observar de las estrellas y a hablar sobre sus problemas, y ambos se ayudarían a afrontarlos, aceptarlos y resolverlos; pensé que sería una buena historia acerca de dos adultos que tienen crisis existenciales y que buscan salirse de las normas que nos ha impuesto la sociedad para obtener la felicidad, y que sin embargo, serían maduros y responsables. ¿Y qué encontré? Unos personajes que me parecieron muy mierderos, egoístas e inmaduros; me topé con una novela a la que le falta mucho para ser una buena historia de romance, una novela que es un asqueroso intento de historia de superación y que no funciona como ninguna de las dos.

Discúlpenme por este lenguaje, no suelo hablar así de las novelas, pero después de haber leído más de 400 páginas de pura estupidez, me resulta fastidioso el encontrarme con algo mucho peor: *SPOILERS* Andrew huye de su padre y de la muerte inminente de ambos. Si Andrew no está al lado de su padre en el lecho de muerte, es porque el mismísimo Andrew también se está muriendo. Jamás de los jamases hubo una señal, un dolor muy fuerte de cabeza o algún otro síntoma que indicara que Andrew Parrish tuviese un tumor cerebral. Pero así, como por arte de magia, un día tiene un ataque y cae sobre la cocina y Camryn se entera de todo. ¡PUES NO ME LA TRAGO! NO, NO, NO, NO Y NOOOO.

 Es obvio que la autora solo quiso añadir más drama para que todos dijésemos “pobre Cam, pobres los dos”; y para decir algo como “enamórate, vive, libérate, haz lo que quieras, porque morirás”. ¿Adivinen qué? Todos vamos a morir. Y hay muchos autores que tratan estos temas de una manera mucho mejor. Ahí tenemos a John Green y Nicholas Sparks, que siempre matan a algún personaje, pero al menos hay mucha más chispa entre sus personajes, su redacción y algo bonito en la historia (aunque también me fastidian un poco); y al menos ellos sí se atreven a matarlo. Porque *GRAN SPOILER* al final de cuentas, le hacen una operación a Andrew y todo se arregla. Dos meses después, Cam está embarazada (¡a los veinte!) y Andrew le pide matrimonio.
FUCK YOU, REDMERSKI!

Y yo me sigo preguntando: si Cam dejó su trabajo a la semana de empezar, ¿de dónde sacó tanto dinero para empezar a pagar boletos de autobús? Pues no lo sé, tampoco me interesa mucho.

Creo que ya es tiempo de ponerle fin a este despotrique, antes de que me de algo.
Ciao.