26.2.20

Se me recoció el arroz y otras (des)gracias de esta vida adulta

Queridxs amigxs:

Esta entrada se iba a llamar "Metas personales y literarias del 2020", porque comencé a escribirla en enero de este año, cuando uno se siente muy emocionado por plantearse metas y quiere comerse, no el mundo, sino el universo entero. La cosa es que la entrada quedó olvidada y se empolvó, así que hoy me acerco temerosa para darles la bienvenida a mi Ted Talk.

Para empezar, hablemos de cómo este año me estaba proponiendo arrancar con el pie derecho,  estando super activa en el blog. Y es que realmente disfruto estar acá, pero honestamente, en los últimos años, tener un blog se volvió más una obligación conmigo misma que un hobbie. Lo consideraba un trabajo, leer y reseñar, ver películas y reseñar, generar contenido hasta por los codos y... bueno, siendo sincera eso ocurrió una vez. Después, ya no pude continuar viendo el blog con los mismos ojos y no fui capaz de encontrarle el gusto. Comencé a dejar comentarios solo por dejarlos, a visitar blogs porque quería tener más visitas y comentarios, comencé a frustrarme cuando vi que todos crecían menos yo, que todos colaboraban con editoriales menos yo, que todos publicaban harto menos yo... Y así, las comparaciones fueron inevitables durante años y años y cada vez me fui hundiendo más y solo viniendo a hacer visitas de doctor. Algo por aquí y por allá, porque me enorgullecía decir: tengo un blog.

4.1.20

Reseña | No soy un serial killer (Saga John Cleaver #1) - Dan Wells


Esta era una de las novelas que estaba esperando leer con años de anticipación. Y es que, por una cosa u otra, no la compraba. Y en una de las tantas veces en las que fui a danzar a la plaza por no tener nada qué hacer, me topé con el paquete de tres novelas. Ilusamente, creí que eran todos los tomos que conformaban la Saga John Clevaer. Sorpresa, sorpresa, son seis libros y  hay otro adicional. Así que ahora ando ahorrando mis centavitos para poder comprar los tomos restantes. 

Comencemos pues, con la reseña de una de las mejores lecturas del 2019.

No soy un serial killer (vaya nombre en spanglish, señores) cuenta la historia de un pequeñito pueblo llamado Clayton en el comienzan a haber un montón de asesinatos extraños. Alguien anda suelto, matando a diestra y siniestra, arrancando órganos y dejando los cuerpos por doquier. Por suerte, allí mismo vive John Cleaver, un adolescente sociópata que se toma muy en serio todo el rollo de los asesinos en serie, así que poco a poco se ve envuelto en una serie de situaciones que le hacen descubrir quién es el asesino.
Además, John trabaja en la funeraria de su familia, preparando los cuerpos para los velorios y eso, de alguna manera, lo ayuda a mantenerse alejado de cometer sus propios asesinatos. El problema es que una vez que John decide detener al asesino,  tendrá que romper sus reglas y eso equivale a convertirse en un asesino.

Lo que me encantó de esta novela es que su protagonista, John, no es una ser lleno de luz. Al contrario, se encuentra dentro de una oscuridad perpetua, pues no hay manera de que deje de ser quien es. No puede sentir ni identificar las emociones en los demás, por lo que tiene que aprender a leerlas. La empatía es algo completamente ajeno a él y claramente se puede ver en su manera de narrar la historia. A mí parecer, Dan Wells hizo un excelente trabajo al darle voz a John, pues no hace mucha referencia a las emociones de los demás, sino en lo que siente John, lo cual se resume en: enojo, frustración, la ansiedad que le genera el querer herir a algo o alguien y no poder hacerlo, la satisfacción que siente cuando puede crear un fuego o pensar en qué tipo de violencia puede usar para dañar.

Y sé que probablemente sueno como una obsesiva extraña al idolatrar a John, pero en verdad el personaje hace visibles muchos aspectos oscuros que en otras novelas no he visto. Y por supuesto, lo mejor de todo es que aunque el instinto de John es causar daño, él precisamente se ha impuesto una serie de reglas para evitar causar problemas y terminar causando dolor a las personas.


Acá hay dos cosas que considero necesario destacar pero que son una parte importante dentro de la trama, por lo que las ocultaré en caso de que no quieran spoilers.

Me encanta que John se debata entre el bien y el mal, pero sobre todo me encanta el juego incongruente que se revela una vez que John decide hacer algo para detener al asesino en serie. John descubre que el asesino no es humano, sino un ser sobrenatural al que denomina demonio; y este ser lo único que desea es rejuvenecer el cuerpo humano en el que vive porque quiere estar junto a su esposa humana porque LA AMAAAAAAA. Al final de cuentas, John Cleaver es un monstruo por no poder sentir sentimientos humanos como el amor, por no ser como todos los demás de su especie, y el demonio, que es anormal y que en teoría, no pertenece a lo mundano, termina siendo justamente más humano por querer vivir y sentir más emociones humanas que John.

Y lo segundo es la contraparte. ¿Cómo es posible que un demonio terminara denigrándose para estar con una simple mortal? El demonio, el gran monstruo roba vidas, se enamora de una humana y decide permanecer en un solo cuerpo, aunque eso implique envejecer, sufrir, tener órganos que se deterioran. La solución es simple: tomar los órganos de otros humanos para suplirlos y con suerte, mejorar, pero el sufrimiento permanece y el demonio continua siendo más humano que John.

Hablarles sobre la trama sería arruinarles la lectura, porque realmente creo que es uno de esos libros que se debe disfrutar desde cero y sin saber demasiado. En lo particular, aunque había visto la adaptación cinematográfica, logré emocionarme en todo momento y no pude parar de leer una vez que tomé el libro en mis manos. 




Los héroes en las historias tienen que pelear con horribles demonios, que tienen ojos rojos como carbones encendidos; los ojos de mi demonio estaban rojos por las lágrimas. Lo maldije, no porque sus lágrimas fueran falsas, sino porque eran verdaderas. Lo maldije por poner en evidencia con cada lagrima y cada sonrisa y cada emoción que mostraba, que yo era el verdadero monstruo.

1.1.20

Feliz año nuevo + Lo mejor, lo peor y lo que decepcionó del 2019

¡Feliz año nuevo! 

Gente bonita y preciosa, quería venir a darme la vuelta para agradecerles el estar conmigo en estas rachas medias raras del blog. Sus comentarios, palabras y gentileza hacen que disfrute tremendamente esto de estar aquí e interactuar con ustedes. Les deseo lo mejor de lo mejor para este 2020, mucha fortaleza y perseverancia para cumplir con sus metas y sobretodo, que siempre logren encontrar la luz después de los momentos oscuros.

Y ahora, sin dardo tanto rodeo, les traigo el resumen anual con los mejor, lo que decepcionó y lo que abandoné en el 2019.

LO MEJOR DE LO MEJOR

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