Bienvenidos a la última reseña del universo narnia. Aquí está, es el momento que tanto había esperado durante muchos años. Leí el primero libro en el 2007, por lo que una década después me encuentro leyendo el final. Hay que iluminar el cielo con fuegos artificiales, porque este tipo de historias se apropian de un pedacito de tu corazón. Ains, ya me voy a poner sentimental.
Disfruté muchísimo más La última batalla que La silla de plata y es quizá esa la razón de que recuerde más sobre la trama, los personajes y sobretodo EL FINAL. Y no es algo bueno, se los digo desde ya. La historia comienza con dos animales parlantes, un burro llamado Puzzle y un chimpancé llamado Triquiñuela. Felicidades para el mono porque se ha convertido en uno de esos personajes que odio con odio jarocho (esa es una expresión que usamos en mi estado porque dicen que somos muy intensos con ese sentimiento).
Triquiñuela se las ha ingeniado durante muchísimo tiempo para controlar y abusar de su queridísimo amigo Puzzle, así que aprovechada como es, le pide que entre al río a buscar una piel de león que cayó por la cascada. Triquiñuela ya tiene un plan magnífico: hacer pasar a Puzzle por el grandioso Aslan y aprovecharse de ello. En los alrededores nadie ha visto a un león o a Aslan, por lo que si lo ven de lejos, caerán redonditos en la mentira y él se encargará de hacerles saber a los demás lo que Aslan desea, de forma que siempre pueda salir beneficiado. El plan va a la perfección y pronto Triquiñuela se ve haciendo un pacto con los calormenos, un reino vecino que también busca sacar provecho. Entre ambos usan a Puzzle y hacen lo que se les viene en gana con los narnianos y las tierras.
Por supuesto, esto llega a oídos del Rey Tirian, quien pronto debe salir a confirmar si Aslan ha regresado a Narnia. Los centauros hacen su aparición para especificar que las estrellas no han anunciado la llegada de Aslan (how cool is that?!) y una dríade muere a los pies de Tirian, anunciando que están talando los árboles en el Erial del Farol, donde ella y sus hermanas viven.
Las estrellas no mienten nunca, pero los hombres y las bestias sí. (…) Sé que hay mentirosos en la Tierra; en las estrellas no hay ninguno.






