¿De qué va?
Bueno, bueno, quería darles un descansito porque últimamente solo les traía las reseñas de Narnia, así que dado que ya pasó un tiempo desde que hablé de ese universo, vuelvo a la forma habitual de postear mis opiniones sobre las últimas dos entregas de estas Crónicas. El turno ahora le pertenece al libro 6, penúltimo, el cual me dejó bastante meh. A decir verdad, fue un gigantesco MEH.
La silla de plata nos trae de vuelta al magnífico universo narniano muchos años después de lo sucedido en La travesía del Viajero del Alba. En esta ocasión, Eustace y su amiga Jill viajan a Narnia desde la escuela para ayudar al hijo del príncipe Caspian. En parte, algo que me disgusta y duele es que no te puedes apegar mucho a un personaje porque no sabes si van a volver a Narnia o si tendrán alguna aparición en el libro; en el peor de los casos, probablemente habrán muerto cuando los vuelvan a mencionar.
Al final de cuentas, sí me he apegado a algunos personajes y por eso es que resulta un poco confuso y doloroso el no volverlos a ver. Por supuesto que he fantaseado con volver a tener a esos personajes, pero a veces sé que es imposible. Como ese momento en que entré en negación y dije: SIRIUS BLACK NO PUEDE ESTAR MUERTO. Reaparecerá. ¡Y nunca sucedió! Creo que me estoy yendo de saga, pero espero haber ejemplificado con feelings lo que quiero dar a entender.













