Cuando era una niña, tuve muchísimos problemas para leer El principito porque había algunas cosas que no lograba entender. Mi mente pequeñita me decía que no era racional, que un niño no podía vivir dentro de un planeta, que una boa no podía comer a un elefante entero y demás... Pensé que ya había pasado esas rachas, pero creo que hoy me encuentro en una situación similar: esta vez se trata de Alicia en el País de las Maravillas.
Descargué esta versión en inglés en Enero, así que leí la novelita bastante rápido. Es corto y no hay ningún problema con ello. En sí, lo único que les puedo decir que aprecio la gran imaginación de Lewis Carroll, pero nada más. Me entretuvo por sus escenarios y personajes extraños que de ninguna manera se me habrían ocurrido a mí. Pero entre más ahondaba en sus personajes, más me desesperaban; la trama, si es que la hubo, me hizo sentir ganas de querer terminar lo antes posible y fue así, como rápidamente, se volvió una historia que debía terminar. No quería continuarla, pero lo hice.
Disfruté enteramente de las ilustraciones que acompañaban a la historia, eso sí. Ya saben que me chiflan estas cosas. Si se lo preguntan, que no creo hehe, pero igual se los diré: Sí, me encantaría viajar a Wonderland. Pero no encuentro el por qué este cuento es uno de los más populares. A mí me ha parecido bastante normalito, entretenido, muy diverso sí. Pero no me ha hecho flipar.
Honestamente, no creo que me ponga a leer los demás libros de esta saga.








