Hola, ¿qué tal?
Me siento un poco extraña de estar por acá, escribiendo a las dos de la mañana mientras me truena el estómago de hambre, pensando en cómo explicar, en cómo tratar de justificar mi comportamiento ermitaño de los últimos meses. Y la verdad es que, aunque podría dar un largo discurso, todo se resume en tres puntos:
1 Me mudé de ciudad. Ya no resido en Veracruz, sino que ahora estoy en Mérida, Yucatán (por ahí donde cayó el meteorito que causó la extinción de los dinos raaaaawrrrrrrrrr) y eso implicó (e implica) una adaptación muy cañona. 2 Por lo anterior, cambié de trabajo, cosa que me ha venido de perlas y es algo que me entusiasma muchísimo, incluso cuando en ciertos momentos he sentido que no podré ser lo suficientemente buena.
3 Me quedé sin computadora, sin tiempo, sin ganas.
¡PERO HE VUELTOOOOOOOOOOO!
Y eso me hace muy pero que muy feliz.
Así que, como siempre, intentaré llevar un ritmo casual entre mi trabajo formal, el blog, las redes sociales y las lecturas. Aquí seguiré para darles más lata y, por supuesto, para traerles nuestro ya conocido Reto Literigatos 2019.
Acá el preview.
Muchas gracias a Rebeca Fávila de Mundos Infinitos por diseñar el banner.
Entonces, nos vemos muy prontico.


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